5 PELÍCULAS Y UNA REFLEXIÓN
Parece que el nuevo leiv motiv de las comedias románticas es el de la mujer de más de 40 que se enamora de un churumbel bastante más joven que ella, éste parece ser uno de los hilos argumentales de la última de la saga de Bridget Jones que se estrenará el 14 de febrero de 2025. Bueno, él también se enamora perdidamente. Ellas suelen ser unas señoras estupendas, mazadas de gimnasio, cuyo gran placer culinario debe de ser comer manzanas y lechuga, con varios retoques quirúrgicos… Es decir, el prototipo de estrella de Hollywood a la que no le permiten que se le noten los años ni en un pelo. Efectivamente, si en la vida real los hombres no tocarían a una mujer de más de 50 ni con un palo, en la ficción parece que se han convertido en su prototipo de mujer ideal. Yo veo red flags por todas partes.

¿Y, cómo son ellos? Pues, obviamente, chavales estupendos, también mazadísimos, con tabletas de abdominales que ríete tú de las de Valor aunque, eso sí, bastante límites. Suelen ser bastante zafios, poco brillantes y, para nada al nivel de las mujeres a las que aspiran. También suelen abandonar a su novia (de su misma edad, es decir, joven) por el amor hacia una mujer en las puertas de la menopausia o en la menopausia completa (esto es lo que llamaría Leonardo DiCaprio ciencia ficción).
Lo curioso de esas comedias, que por lo general son bastante malas y planas, aunque las encabecen estrellas de cine, es que suelen estar escritas, producidas y, en ocasiones, dirigidas por mujeres, cual herederas de Jackie Collins pero con menos laca y maquillaje.
Pretender que esto es lo que queremos o necesitamos las mujeres de mediana edad, pretender que en cualquier momento nos vamos a encontrar con un treintañero que suspire por nosotras, pretender que las mujeres de más de cuarenta además de ser exitosas en sus carreras brillantes tienen un físico que ni Barbie, oiga… pretender, en fin, querer seguir siendo como ellos nos dictan… no nos hace avanzar nada en el relato femenino.

Estas películas no subvierten nada. El hecho de que sean mujeres mayores teniendo affairs con hombres más jóvenes no cambia en nada las relaciones entre hombres y mujeres. Algunas me diréis, si lo hacen ellos, ¿por qué no nosotras? Pues porque no podemos reproducir los modos del patriarcado. No podemos ponernos a prostituir hombres porque ellos lo hagan, ni comenzar guerras porque ellos lo hagan… que por cierto es lo que hacen las mujeres que acceden a los puestos de poder en la política, perpetuar el capitalismo y el patriarcado y, por tanto, no cambiando en nada la opresión hacia las mujeres. Claro, eso es lo que ellos quieren, “ahora también lo podéis hacer vosotras para que nosotros sigamos perpetuando el mismo sistema de desigualdad estructural”.
Así que no podemos escudarnos en eso. El relato feminista y el relato de las mujeres no puede ser una mera adaptación del relato canónico masculino.
Además en esas películas y series, al final, son ellas las que vuelven a ser infantilizadas, porque las hacen dependientes de la aprobación masculina, porque las hacen vulnerables ante ellos.
Creo firmemente que no es lo mismo una relación entre un hombre mayor y una mujer joven, que entre una mujer mayor y un hombre joven. ¿Por qué? Pues porque en todos los casos la mujer pertenece al grupo oprimido socialmente y el hombre al grupo opresor. Que un hombre sea mayor que una mujer (y cuanto más grande sea la diferencia, peor) sólo aumenta la opresión, pues a la diferencia sexual, se le añaden otros factores como la experiencia, el estatus, el poder… Mientras que al contrario, cuando la mujer es mayor que el hombre, la opresión tiende a disminuir o por lo menos a igualarse, al asumir ella la posición de “poder”, aunque todas sabemos que ese poder que no es real del todo, pues aquí la fuerza física y la socialización masculina van a favor del hombre, con lo cual ella siempre estaría en potencial peligro de agresión.
Historias de amor o de relaciones sentimentales entre mujeres mayores y hombres jóvenes han existido siempre, no las inventaron las plataformas VOD con sus subproductos, el problema es que ahora está pasado por el tamiz del capitalismo audiovisual más feroz.
Es cierto, que empezaron a brillar sobre todo en este siglo XXI, hay una interesante tradición, cierto que, como comedias románticas es algo más reciente con pioneras como Cómo Stella recuperó la marcha (Kevin Rodney Sullivan, 1998), Cuando menos te lo esperas (Nancy Mayers, 2003), Mi segunda vez (Bart Freundlich, 2009), Efectos personales (David Hollander, 2009), La proposición (Anne Fletcher, 2009) … parece que 2009 fue un gran año para este tipo de historias.

Sin embargo, antes de estas comedias románticas hubo otras que no atendían a ese género y que crearon un corpus muy interesante, tanto que, hay hasta obras maestras como El crepúsculo de los dioses (Billy Wilder, 1950). Otras serían películas como El graduado (Mike Nichols, 1969), La primavera de la señora Stone (en dos versiones: 1961 y 2003), Los búfalos de Durham (Ron Shelton, 1988) entre otras muchas. Mi favorita, Harold y Maude (Hal Ashby, 1971) en la que un joven de veinte años con tendencias suicidas se enamora de una anciana de 75 años, posiblemente sea una de las comedias más divertida, disruptiva y subversiva que se ha hecho nunca, y a la vez tierna y bellísima. Una genialidad. No sé cómo pude vivir sin verla.

Por supuesto, huelga decir, que cada relación es un mundo, sí, pero lo habitual en la vida y en el cine sigue siendo que señores mayores tengan relaciones con chicas jóvenes para seguir ejerciendo poder sobre la mujer, por poder seguir teniendo descendencia como si no fuera un mañana, no vaya a ser que su valioso gen se extinga, por tener alguien joven que les cuide, por tener una persona/objeto a su lado para poder presumir de macho alfa ante el resto de la manada, en definitiva, por poder seguir aumentando su ego y su posición expansiva en la sociedad y seguir perpetuando la desigualdad estructural entre hombres y mujeres.
5 PELÍCULAS
Vale, dicho todo esto, que me parecía importante aclarar, yo lo que realmente quería era recomendar películas en las que hay una relación sentimental entre una mujer mayor y un hombre joven. Películas que no son rom-com al uso ni producciones en serie de plataforma, sino filmes con una apuesta creativa y personal con personajes que tienen más de una dimensión y dirigidas por mujeres. Estas son mis cinco propuestas alternativas:
Outside In (Lynn Shelton, 2017)
Es un drama independiente en el que un hombre sale de la cárcel tras haber estado preso durante 20 años por un delito que no cometió. A partir de ese momento entabla una relación emocional muy fuerte con su antigua profesora de instituto quien le ayudará a reinsertarse de nuevo en la sociedad.

Los protagonistas son Edie Falco (en un registro en las antípodas de Carmela Soprano, asombrosa) y Jay Duplass (referente del cine independiente y el movimiento mumblecore) y la directora y guionista Lynn Shelton. Shelton que nos tenía acostumbradas a unas preciosas películas, pequeñas, pero con personajes tremendamente humanos y cercanos. En este caso nos conmueve con esta relación entre dos vidas rotas que se intentan recomponer. La recomiendo muchísimo y está en Netflix.
Ali y Ava (Clio Barnard, 2021)
Ava es una mujer de mediana edad de clase trabajadora, madre, abuela y superviviente de malos tratos, conoce a Ali, más joven que ella que está atravesando por una particular separación sentimental. La música les unirá y les hará vivir una historia de amor que les intentará alejar de la realidad de sus vidas.

Si Ken Loach filmase una comedia romántica tendría que ser ésta. Cine social, donde los protagonistas, también se enamoran y se ilusionan, si, la gente corriente también merece vivir historias de amor en la gran pantalla. Sin el glamour artificioso de Hollywood sus personajes nos resultan cercanos y entrañables. Una película para tocar fibras sensibles sin caer en el sentimentalismo barato. La podéis ver en Filmin y en RTVEplay.
El porvenir (Mia Hansen-Løve, 2017)
Nathalie es profesora de filosofía en un instituto de París. Apasionada de su trabajo está casada y tiene dos hijos. Toda su vida cambiará cuando su marido la deje por otra mujer. A partir de aquí, emprende un viaje personal hacia una vida en solitario que pasará por encapricharse de un antiguo alumno.

Hansen- Løve es una de mis directoras actuales favoritas, su sutileza, la complejidad de sus personajes femeninos y el protagonismo que les da a sus mundos interiores hacen de sus películas un lugar perfecto para reflexionarnos como mujeres. Aquí el tema de la relación entre una mujer mayor y un hombre más joven llega como una crisis de autoestima, de seguir revalidando una vida que se desmorona y de redifinir qué significa la libertad, antes de tener que enfrentarse a la soledad. La podéis ver en Filmin y en Movistar+.
Los casos de Victoria (Justine Triet, 2016)
Victoria es una abogada penalista, separada y con dos niños pequeños. Tras asistir a la boda de un amigo se ve envuelta en un caso en el que tiene que defender a un antiguo amigo por un intento de asesinato y para el que contrata a un joven como asistente personal.

Antes de su contundente Anatomía de una caída (2023), Triet filmó esta comedia un tanto alocada y ligera pero que no escabulle algunos de los temas recurrentes en su cine, como son la conciliación laboral y familiar de las mujeres y las relaciones de pareja. Al más puro estilo de las comedias clásicas, Triet tira de su actriz fetiche (con permiso de Sandra Hüller) Virginie Efira y compone un filme alternativo a las insulsas y pastelosas comedias románticas made in USA. La tenéis en Prime.
Dos madres perfectas (Anne Fontaine, 2013)
Dos amigas desde la infancia, tuvieron dos hijos que son también mejores amigos. Una de ella quedará viuda cuando los niños todavía son pequeños. Ya en la adolescencia tardía, terminarán enamorándose cada una del hijo de la otra.

Esta es la película más perturbadora de las cinco propuestas. Está basada en una novela corta de la escritora Doris Lessing y desafía y cruza todas las líneas rojas posibles. Sin embargo, la directora hace un excelente retrato del deseo femenino, aquí los cuerpos erotizados son los de los jóvenes hijos que sobre todo durante la primera parte de la película actúan como objetos y detonantes del deseo de las madres, la mirada es la de ellas. El hedonismo sexual, el mar, el paisaje de la costa de Australia suponen el escenario perfecto para este cuento casi amoral, pero que no cae en el morbo fácil. Al final, las relaciones resultan ser bastante más complicadas de lo que podría parecer en un principio. Podéis verla en Filmin.
