Si Francia fue la cuna del cine y de la primera directora de la historia, Estados Unidos fue el país en el que el cine crecerá hasta convertirse en industria. Lois Weber ostenta el título de ser la primera cineasta estadounidense, título que ya reivindicó para ella la propia Alice Guy en los años 50 y fue, en su momento, una de las cineastas más importante del primitivo Hollywood.
Lois Weber nació en Pittsburg, Pennsylvania 1879. Siendo muy joven, Weber aprendió a tocar el piano y se convirtió en una niña prodigio. Cuando se fue de casa, se ganó la vida como concertista, hasta que un día durante uno de sus recitales se le rompió una de las teclas del piano y decidió dejarlo. Siguió el consejo de un tío suyo y se fue a Nueva York a probar suerte como actriz y a tomar clases de canto.

En Nueva York, comenzó su carrera como actriz de teatro y durante esos años conoció a su primer marido, también actor, Phillips Smalley. En 1908, Weber fue contratada por la empresa American Gaumont Chronophone como cantante para grabar fonoescenas (sonido para escenas musicales). La empresa estaba dirigida por Alice Guy y Herbert Blaché, que habían llegado a EE.UU. para comercializar dichos aparatos antes de que fundaran The Solax Studios. Unos meses después de comenzar allí su trabajo, se le unió su marido y juntos comenzaron a escribir guiones. Lo siguiente fue que Weber empezó a dirigir algunas de estas fonoescenas en inglés.
El matrimonio empezó a acreditarse con el nombre colectivo The Smalleys, aunque el crédito de guion se lo solía llevar Lois. Dos años después, el matrimonio ya estaba decidido a continuar sus carreras en la incipiente industria del cine. En los 5 años siguientes trabajaron en docenas de cortometrajes y pequeñas producciones para productoras como Gaumont, Reliance Studio o Bosworth. Lois hizo de todo en esa época, no solo escribía, además, dirigía, diseñaba decorados y vestuario y montaba películas. Lo aprendió todo de los oficios del cine.

UNA CINEASTA EN HOLLYWOOD
Lois seguía ascendiendo y en 1912, dirigía Rex Motion Picture Company, una de las marcas de Universal Film Manufacturing Company donde producían una o dos películas de un rollo a la semana protagonizadas por actores de teatro. La calidad de estas pequeñas películas convirtió este sello en uno de los más sofisticados de Universal. La pareja comenzó a trabajar en películas de más de un rollo y en 1914 produjeron la adaptación de El mercader de Venecia, que Lois Weber dirigió y que se considera el primer largometraje americano dirigido por una mujer.

A finales de año dejaron Universal para trabajar en Hobart Bosworth Productions donde consiguieron una mayor libertad a la hora de producir y dirigir largometrajes como Hypocrites (1915), filme que tuvo muchos problemas con la censura pues en ella salía varios desnudos integrales y era un filme claramente anticlerical. Fue la primera película estadounidense en la que una actriz (Margaret Edwards) salía completamente desnuda. Las escenas se rodaron en la más estricta privacidad, durante el rodaje solo estaba la actriz, Edwards, Weber y el operador de cámara. Los desnudos estaban justificados dentro del contexto religioso de la película.

En 1916, la pareja volvió a Universal donde el trabajo de Lois comenzó a tener más relevancia que el de su marido. Se convirtió en una de las directoras estrella de la casa, si bien, ella seguía escribiendo guiones y haciendo labores de producción junto a Phillips. Según cuentan testigos de la época era habitual que Phillips le consultara a Lois cuando había que tomar decisiones importantes.
AÑOS DE PRESTIGIO
En aquella época, cuando el cine se estaba consolidando, todavía había muchas personas que no tenían muy claro que el cine pudiera ser algo cultural. Sin embargo, Weber creía en el poder dramático y de la narrativa del nuevo medio. Dirigió una serie de películas de alta calidad artística que, además, incluían temas controvertidos para aquellos años como la pena de muerte, la drogadicción, la pobreza y el salario justo o los métodos anticonceptivos y el control de natalidad. Fue pionera en el llamado cine social, pues hasta entonces no se había considerado su valor como herramienta de crítica social.

Además de ser una de las primeras en producir y dirigir largometrajes, llevó al cine la calidad artística. Veía las películas como «una buena estantería de libros que cobran vida». Además, creía que era su deber que sus historias tuvieran conciencia social, para que pudieran contribuir al cambio político e influenciar en el público para mejorar la sociedad.

«The Dumb Girl of Portici” (1916)
Weber alcanzó su mayor renombre durante esa década de 1910. En aquellos años era la cineasta (incluyendo a los directores) mejor pagada según la revista de la época Photoplay. Su nombre siempre se mencionaba junto al de D.W.Griffith y Cecil B. DeMille (los dos directores referentes de la época) como una de los mayores talentos de Hollywood. En 1916, fue la primera y única mujer elegida para la Motions Pictures Directors Association, un honor que ella mantendría durante décadas. Ayudó y amadrinó la carrera de muchas de las actrices que trabajaban en Universal.

En 1917 montó su propio estudio, Lois Weber Production. Al frente de su productora, abandonó las grandes producciones, lo que ella llamaba “cenas pesadas” en favor de películas más intimistas centradas sobre todo en las vidas y las experiencias de las mujeres: What Do Men Want? (1921), Too Wise Wives (1921) y The Blot (1921) fueron algunas de las películas que realizó en aquellos años en los que intentó desmarcarse del estilo hollywoodiense. Para ello, Weber comenzó a rodar en escenarios naturales en lugar de en platós y a utilizar secuencias más narrativas.

LOS ÚLTIMOS AÑOS
Lois Weber había sido una de las pocas guionistas que consiguieron dar el salto a la dirección, sin embargo, como le pasó a muchas de sus compañeras su fama comenzó a eclipsarse de forma considerable a partir de 1922.
A mediados de la década de los 20 las pequeñas productoras independientes, comenzaron a quebrar bajo el influjo de los grandes estudios. Supuso el fin de las carreras de muchas mujeres de la época que habían conseguido dirigir sus propias productoras, entre ellas, Lois Weber. El hecho de que Lois se siguiera decantando por los temas sociales, tampoco ayudó a que pudiera seguir trabajando con independencia creativa en aquellos años. Sin embargo, había conseguido tener una dilatada carrera, según el registro en IMDB, Weber dirigió 135 películas, escribió 114 guiones y actuó en 100 filmes, además de haber sido productora y haber dirigido su propio estudio.

Cuando Weber murió en 1939, a la edad de 60 años, se la recordó como una creadora de estrellas, remarcando solo su labor como descubridora de jóvenes actrices. No fue hasta los años 70 cuando algunos historiadores de cine la recuperaron y comenzaron a poner en valor su cine y sus contribuciones al desarrollo de la narrativa cinematográfica.
“Junto con D.W.Griffith, Weber fue la primera directora estadounidense con categoría de autora, una cineasta que se implicaba en todos los aspectos de la producción y que utilizó el cine para expresar sus propias ideas y filosofía”
Anthony Slide, Historiador de cine.

