En su web official podemos leer:
«Barbra Streisand es la única estrella que ha recibido Oscar, Tony, Emmy, Grammy, el premio del Directors Guild of America (Sindicato de Directores), Globo de Oro, la National Medal of Arts y el premio Peabody así como la condecoración de la Legión de Honor de Francia y el premio a toda su carrera del American Film Institute. Además, fue la primera directora que recibió Kennedy Center Honors.
Ganó el Oscar a la Mejor Actriz con su primera película, Fanny Girl y el de Mejor Canción Original por Evergreen de Ha nacido una estrella. Los tres filmes que dirigió suman 12 nominaciones a los Oscar y 13 a los Globos de Oro. Además, sus discos han recibido un total de 10 Grammy, incluyendo el Grammy a toda su carrera.»
Desde luego, la carrera de Barbra Streisand es apabullante. Aunque en realidad no sea muy prolija en el cine demostró que no sólo sabía cantar, sino que dirigió, produjo, compuso, escribió e interpretó de forma excepcional.
SUS INICIOS
Nació en 1942 en Williamsburg, Brooklyn. Su padre murió cuando ella apenas tenía un año. Streisand habla de una infancia no muy feliz en la que sufrió acoso por parte de sus compañeros de colegio por su físico y por la relación abusiva por parte de su padrastro. Desde muy pequeña quiso dedicarse al espectáculo pero ni siquiera su madre la apoyó porque no tenía el físico adecuado.

En 1960, tras graduarse en el instituto, se mudó a Manhattan donde compartió apartamento con varios amigos, entre otros, su futuro primer marido Elliot Gould. Allí trabajaba en lo que podía y estudiaba interpretación. Una noche se animó a participar en un concurso de talentos en un club local y fue un éxito. Así comenzó su carrera como cantante de cabaret en locales como el Bon Soir y el Blue Angel. Sin embargo, en 1967 dejó de actuar en directo cuando durante un concierto en Central Park se olvidó la letra de las canciones. Estuvo cerca de tres décadas sin cantar en directo.
BROADWAY Y SUS PRIMEROS ÉXITOS
En 1962, debutó en Broadway en el espectáculo, I Can Get it For You Wholesale, por el cual ganó el premio de la Crítica Teatral de Nueva York y estuvo nominada al Tony. Al año siguiente, firmó con Columbia Records y grabó The Barbra Streisand Album por el que recibió dos Grammy, incluyendo el Album del Año. En ese momento, era la artista más joven que recibía ese honor.

A pesar del enorme éxito de sus discos, Barbra eligió actuar en Broadway antes que dar conciertos. Así, se hizo con el papel protagonista en Funny girl con el que ganó una nominación al Tony y consiguió que el tema People, del musical, estuviese en el Top 10.
En 1965 firma con la CBS para hacer un programa de televisión, My name is Barbra, el programa ganó 5 premios Emmy y Barbra consiguió un contrato de 10 años con la cadena para producir y protagonizar más especiales con total libertad creativa.
SU CARRERA CINEMATOGRÁFICA
Y en 1966 llega su gran debut en el cine con la adaptación de Funny Girl dirigida por William Wyler. Sin embargo, ya en esta primera película, Streisand llevó sus ideas creativas al veterano director y en varias imágenes del rodaje se la puede ver dando indicaciones y dirigiendo, sobre todo los números musicales. La historia, de la niña pobre judía (Fanny Bryce), no demasiado guapa que triunfa en Broadway le había venido como anillo al dedo cuando la representó en escena y en el filme no se quedó atrás, su personaje era un torrente de emociones y de libertad interpretativa. Con esta película, Barbra ganó su Oscar a la Mejor Actriz, el Globo de Oro y fue nombrada “Estrella del Año” por la National Association of Theater Owners.

Tras este debut por la puerta grande le siguieron más películas musicales como Hello, Dolly! (Gene Kelly, 1969) y Quédate a mi lado (Vincente Minelli, 1970). Su primera película no musical fue la comedia El búho y la gatita (Herbert Ross, 1970) a la que le siguió ¿Qué me pasa, doctor? (Peter Bogdanovich, 1972).
Ese mismo año, funda su productora Barwood Films y produce su primera película, Casada en Nueva York (Irvin Kershner, 1972) basada en la novela de la escritora y periodista feminista Anne Roiphe, en la que la protagonista, embarazada de su tercer hijo, se cuestiona su vida, sus sueños y su papel como esposa y madre.

Con esta película, se inicia una etapa en la carrera de Barbra Streisand en la que será la actriz-autora de sus películas. Pese a no estar dirigidas por ella su papel como productora dan a sus proyectos un tono muy personal que se notará tanto en la elección de relatos como en sus personajes.
Aúna, también su carrera de cantante y compositora ya que ella misma interpreta los temas de las películas que protagoniza, la más exitosa unión fue el filme Tal como éramos (Sidney Pollak, 1973) cuyo tema musical The way we were se convirtió en su primer número 1. Compuesta por el matrimonio Marilyn y Alan Bergman, ganaron el Oscar a la Mejor Canción con ese tema. Para Barbra, su papel de Katie Morosky, la contestataria judía que se casa con el guapo escritor Hubbell Gardiner, supuso, además, uno de sus primeros papeles dramáticos y le valió una nominación al Oscar.

Durante esa década de los 70 Streisand siguió cosechando éxitos con su productora. Por ejemplo, su personal tercera versión del clásico Ha nacido una estrella (Frank Pierson, 1976). Este filme ganó 5 Globos de Oro: Mejor película Comedia/Musical, Mejor Actor (Kris Kristofferson), Mejor Actriz (Barbra Streisand), Mejor Banda Sonora Original (Paul Williams y Kenny Ascher) y Mejor Canción, Evergreen (Paul Williams y Barbra Streisand). Evergreen también le dio el Oscar a la Mejor canción y fue su segundo número 1. En esta película Barbra interpretó todos los temas musicales en directo (en lugar de utilizar el habitual playback de las películas musicales).
La década de los 70 la cerró con grandes éxitos musicales. Colaboró con Neil Diamond (que había sido compañero suyo en el coro del colegio) en You don’t bring flowers, con Donna Summer y el exitazo No More Tears (Enough is Enough) y grabó su álbum Guilty, el más vendido de su carrera, producido por Barry Gibb que contenía el tema Woman in love. En total tres números 1 para coronar una década en la que Barbra se había consolidado como actriz, productora, compositora y cantante.

EL SALTO A LA DIRECCIÓN
A principios de la década de los 80 Streisand dio un paso más y debutó como directora, el proyecto elegido Yentl. Yentl es una obra de autora, pues ella produjo, escribió, dirigió e interpretó el filme. Este era un proyecto que tenía en mente desde que comenzó en el cine en 1968, y 15 años después por fin pudo ponerlo en marcha.
Basado en la novela de Isaac Bashevis Singer Yentl, the Yeshiva Boy, Streisand convierte la historia en un musical atípico para el que contó con el compositor francés Michel Legrand y el matrimonio de letristas Alan y Marilyn Bergman. Un musical en el que no hay grandes números y las canciones no hacen avanzar la trama sino que recrean el mundo interior de la protagonista, sus pensamientos, reflexiones y monólogos interiores.

Yentl es una de las mejores películas de los años 80 en la que se cuenta la vida de una joven judía de una comunidad ortodoxa a principios del siglo XX que, tras morir su padre, decide hacerse pasar por un chico para poder estudiar la Torá. Yentl reivindica la educación de las mujeres y se rebela contra las tradiciones que silencian y subyugan a las mujeres. Pero también es un canto a la independencia, a la libertad personal y a la lucha por conseguir los proyectos proyectos vitales.
La película obtuvo varias nominaciones a los premios Oscar y ganó a la Mejor Banda Sonora Original. Además, Barbra Streisand se convirtió en la primera directora que ganaba un Globo de Oro a la Mejor Dirección, el filme también ganó el Globo de Oro a la Mejor Película Comedia/Musical.

Tras el éxito de Yentl, volvió a la música y grabó en 1985 The Broadway Album que volvió a ser un éxito de ventas. Dos años más tarde vuelve al cine para producir, protagonizar y componer la música de Loca (Martin Ritt, 1987). Habrá que esperar hasta 1991 para que dirija su segunda película, El príncipe de las mareas basada en la novela de Pat Conroy. El filme fue un éxito, con 7 nominaciones a los premios Oscar, incluida la de Mejor Película y una segunda nominación para Barbra como directora en los Globos de Oro.

En 1994, tras 27 años sin cantar en directo, volvió a los escenarios. Grabó un album en directo: The Concert y se embarcó en una gira por EE.UU. de la destinó parte de los beneficios a causas benéficas y filantrópicas.
En 1996, volvió a dirigir su tercera y última película, El amor tiene dos caras, una película de género, la típica comedia romántica tan de moda en los 90, con dos particularidades que se salían de la norma: su protagonista, interpretada por ella misma, era una profesora universitaria de mediana edad y su partenaire, Jeff Bridges, era 7 años más joven. Barbra aprobó con nota su incursión en el género.

ÚLTIMOS AÑOS
Desde entonces, apenas trabajó en el cine. Barbra participó en pequeños papeles como el de la madre del personaje de Ben Stiller, Rozalin Focker, en Los padres de él (Jay Roach, 2004) y Ahora los padres son ellos (Paul Weitz, 2010) pero se dedicó sobre todo a la música. Dio conciertos, grabó algunos de ellos e hizo giras por EE.UU. Según parece su último proyecto en firme fue la intención de dirigir Figuras ocultas (Theodore Melfi, 2016), que finalmente no consiguió.
SU LEGADO
Streisand tenía fama de ser muy perfeccionista y de tener un fuerte carácter que la llevaba a ser muy controladora en su trabajo. Cualidades que, en muchos directores se aplauden y se alaban como parte de su figura de genio. Lo que para ellos son cualidades positivas, para ellas son negativas. Streisand se adelantó a su época, las mujeres perfeccionistas y con perfil de jefa no gustaban y no gustan (aunque ahora se toleran más). Según parece Nick Nolte, el actor protagonista de El príncipe de las mareas, no llevó muy bien el carácter exigente de la cineasta y las tensiones entre ambos eran habituales en el set de rodaje.
Pero está claro que Barbra tenía una visión muy clara de cada proyecto suyo y se sumergía de lleno en cada película que hacía, aunque no la dirigiera. Ser la propia productora de sus películas le hizo tomar un control tal sobre cada una de ellas ellas que quedaron impregnadas con su visión creativa.

Sus personajes, ya fueran de sus películas o de las películas dirigidas por otros, eran carismáticos, divertidos, en ocasiones transgresores y nunca se ciñeron a estereotipos. Tenían el sello “Streisand”, estaban tan fuera de la norma, como su propio físico. No se amoldaban a convencionalismos y surgían de su propia personalidad tan excepcional. Tenían que sobresalir y brillar.
Repasar hoy en día su filmografía como directora y actriz es recuperar una obra que iba a contracorriente en muchos aspectos, una obra muy personal y a veces irreverente.

