El 14 de diciembre de 2019, subí mi primer post a este blog. Comenzaba así una aventura que no sabía hacia dónde me conduciría. Unos meses después llegaba la pandemia del COVID por lo que gran parte del trabajo que he ido depositando aquí lo he llevado a cabo en circunstancias que hace dos años ni siquiera hubiera podido imaginar. Sin embargo, dos años después, por aquí sigo, motivada por querer que se conozcan a las mujeres que hicieron y hacen posible el cine. Motivada porque se conozcan sus trabajos y por diseccionar el papel de las mujeres en el cine en general.
Ahora toca hacer balance. Gracias a este blog he conocido a fantásticas mujeres con mis mismas inquietudes. Mujeres y grupos de muchas partes de España y también de Latinoamérica con las que he intercambiado impresiones y de las que he aprendido mucho. Conocer todo el trabajo que se está haciendo por visibilizar a las mujeres en el audiovisual es maravilloso y emociona pensar que cada una con nuestro granito vamos escribiendo nombres e historias apasionantes.
También toca hacer balance de lo que he ido aprendiendo o descubriendo durante estos dos años en los que he reflexionado mucho sobre la historia de las mujeres en el cine, sobre la mirada de las mujeres en el cine y sobre cómo mirar de una forma más crítica todo el audiovisual que consumo.
Aquí os dejo 10 reflexiones sobre las mujeres en el cine, las mujeres de cine y las mujeres y el cine:
1. Desde los inicios del cine hubo mujeres detrás de las cámaras.
Mujeres que producían, que montaban, que dirigían, que escribían… No eran muchas, pero resistían. Sobre todo en EE.UU., antes de mover a Hollywood toda la producción cinematográfica, había muchas mujeres, escribiendo, montando, dirigiendo estudios… Hay que contar su historia y en estos dos años he descubierto proyectos tan interesantes como el de la Universidad de Columbia en Nueva York, que están haciendo un fantástico trabajo recuperando a las mujeres que trabajaron en los años del cine mudo.

2. Las pioneras fueron importantes innovadoras.
A pesar de las dificultades que tuvieron las pioneras, muchas innovaron tanto formal como tecnológicamente. Podemos mencionar las películas vanguardistas de Germaine Dulac en los años 20 o cómo Leni Riefenstahl “inventó” el cine de propaganda o sentó las bases de cómo hacer las películas olímpicas. Alice Guy probaba color y sonido en la primera década del siglo XX y la propia Riefensthal hizo fabricar una película especial para poder rodar de día escenas nocturnas.

Ya en los 70, las cineastas europeas más comprometidas con el feminismo dinamitaron la narrativa convencional y jugaron con el estilo para adaptarlo a sus reivindicaciones y su malestar. Tal fue el caso del colectivo de Les insomouses en Francia, liderado por Delphine Seyrig y Carole Roussopoulos en Francia o el Collectivo Feminista di Roma.
3. Las mujeres han dirigido películas de cualquier género cinematográfico…
… con excelentes resultados, sí de esos que podrían parecer de hombres, pues no. Desde la propia Alice Guy que dirigió una superproducción sobre la vida de Cristo en 1906 o Ida Lupino con su El autoestopista (1953), Pilar Miró con Beltenebros (1991) o Jane Campion con El poder del perro (2021). Vamos, lo que les echen. Fuera prejuicios. Sin embargo, es curioso que…
4. … Es difícil encontrar comedias románticas dirigidas por mujeres.
Salvo las excepciones de películas de estudios, las directoras no se prodigan en este género. Tal vez porque huyen del mito del amor romántico del relato patriarcal. Tal vez porque están aburridas de que las a mujeres en las películas solo las mueva el amor. Tal vez porque saben que a las mujeres nos ocurren muchas más cosas en la vida que enamorarnos. Rara vez el amor es el único tema o el asunto central de la película. Aunque también las hay pensemos en Tienes un email de Nora Ephron (1998), El amor tiene dos caras de Barbra Streisand (1996) o One day de Lone Scherfig (2011) y aún así, sus protagonistas no son locas obsesionadas con encontrar pareja. Y, por fin, las directoras están introduciendo en el relato el amor lésbico libre de la mirada masculina. Un ejemplo, Retrato de una mujer en llamas (2019) de Céline Sciamma, una de las mejores y más bellas películas de los últimos años.

5. Una película dirigida por una mujer no tiene que ser feminista.
Al igual que en la vida, ser mujer no es sinónimo de ser feminista. No pasa nada, estamos hablando de contar historias y cada una las cuenta con su bagaje personal y cultural. Sin embargo, el hecho de que sean mujeres detrás de las cámaras sí que aporta una mirada diferente al mundo, una mirada que difiere de la masculina.
Hasta hace muy pocos años, las mujeres habíamos quedado excluidas del relato y sin embargo, somos el 52% de la población, no somos algo residual y nuestro relato y nuestra mirada importan. Es obligatorio que importen.
6. Las protagonistas y personajes femeninos no son perfectos, ni falta que hace.
Por lo general, cuando una mujer escribe personajes femeninos estos están menos idealizados, son más complejos, más variados y humanos que en la mayoría de las ficciones dirigidas o escritas por hombres que caen mucho más en los estereotipos. Los hombres tienden a idealizar, a objetualizar a la mujer y a considerarla un satélite del hombre y de su relato, incluso aún siendo las protagonistas de la historia.
El cine realizado por mujeres está ofreciendo nuevos referentes que nos ayudan a entendernos y a entender nuestro lugar en el mundo. Dada la enorme influencia del relato audiovisual en la sociedad, es urgente que los personajes femeninos tengan más protagonismo y sean más variados que nunca abandonando los dañinos estereotipos reiterativos de los roles de género que refuerzan la desigualdad.

7. las películas dirigidas por mujeres tienen más prestigio si su protagonista es un hombre.
Sin embargo, las películas dirigidas por mujeres tienen más prestigio y están mejor consideradas por la crítica si su protagonista es un hombre, o su universo no se centra en las mujeres. Es decir, seguimos siendo la otredad, no somos modelo de universalidad, así que si una mujer dirige una película, pongamos bélica, con protagonistas masculinos, será mejor considerada que si dirige una película sobre mujeres que están pasando la menopausia, que la catalogarán de “ficción para mujeres”, como si fuéramos cuatro las que pasamos por ese biológico. Lo que nos lleva al siguiente punto…
8. … Es muy raro que la película de una cineasta se considere una obra maestra.
En esa categoría, en esas listas de “las mejores películas de la historia” nunca figuran películas de directoras y cuando lo hacen, hay pocas y están en los últimos puestos. El canon nunca reconoce a una mujer como genia, ni su obra como maestra. Aunque por supuesto…
9. Hay directoras que hacen auténticos truños…
… y no pasa nada por decirlo. También hay películas sobrevaloradas. No se puede pecar de, como la ha dirigido una mujer todo vale, pues no. También hay películas sobrevaloradas, que han adquirido demasiada relevancia sin merecerlo. Lo que sí que no podemos asumir es que a un director se le perdone mejor un “tropiezo” que a una cineasta.
10. Esto no ha hecho más que empezar pues cada día es un nuevo descubrimiento.
Hay tantas mujeres por conocer, mujeres en todas las facetas de la creación cinematográfica y audiovisual. Productoras, directoras de fotografía, compositoras, montadoras, animadoras… Hay muchas, muchas haciendo cine, documentales, series… y han llegado para quedarse y pelear por su lugar en la historia.
