Escritoras guionistas

Desde los inicios del cine, la adaptación literaria y teatral fue algo habitual en las películas. Según el cine se iba consolidando como nueva forma de entretenimiento necesitaba conseguir una reputación que fuera más allá de las barracas de feria para así atraer a clases más burguesas y de mayor poder adquisitivo. Si al principio el cine no tenía ninguna consideración artística, ya en la década de 1910, movimientos como el film d’art francés fueron poco a poco dándole una pátina artística y cómo lo hicieron, pues recurriendo a los textos previos de la literatura y el teatro.

Como ya hemos apuntado en otro artículo, las mujeres eran muy numerosas trabajando en los primeros años del cine en EE.UU. y el trabajo de guionista era uno de los que se consideraba más propio de ellas. Así pues, fueron varias las guionistas que, antes de pasarse al cine o colaborar con la nueva industria, habían sido escritoras, novelistas o dramaturgas. Siempre se suele hablar de escritores como Scott Fitzgerarld, Dashiel Hammett, William Faulkner o Ernst Hemingway como literatos que saborearon el triunfo o el fracaso en Hollywood, pero también hubo escritoras de prestigio como Dorothy Parker o Lillian Hellman, que pusieron su granito de arena (algunas incluso toda una playa) como guionistas de cine.

LAS PRIMERAS ESCRITORAS GUIONISTAS EN EE.UU.

Si muchas de las primeras actrices del cine procedían del mundo del teatro, al igual que las pocas que se atrevieron a dirigir películas, muchas de las guionistas procedían de la literatura o el periodismo. Ese fue el caso de Gertrude Atherton. Atherton era una famosa novelista que había comenzado a publicar en 1887, tras la muerte de su marido.

Cuando en 1919, Rex Beach y Samuel Goldwyn fundaron la Eminent Authors Pictures Corporation, organización que tenía derechos de trabajos de escritores en exclusiva para convertirlos en películas, una de ellas fue Gertrude Atherton. Así que en 1920 se fue a Los Ángeles para supervisar la adaptación de los filmes basados en sus novelas. Sin embargo, en 1921, ya estaba trabajando en un guion original, Noblesse Oblige, que se estrenó con el título de Don’t neglect your wife (Wallace Worsley, 1921). Gertrude siguió compaginando su trabajo de escritora con el de guionista incluso cuando comenzaron las producciones sonoras.

Gertrude Atherton

Por aquellos años también comenzaba la carrera como escritora de Anita Loos. Primero fue actriz de teatro pero ella siempre había querido ser escritora. Primero trabajó como columnista de la sociedad neoyorkina y en seguida terminó su obra titulada The Ink Well, que le supuso un interesante éxito. Pronto se entusiasmó con el cine y entre 1912 y 1915 escribió unos 105 guiones. Estudios como Biograph fueron algunos de los destinatarios. Loos se encargó de los intertítulos de Intolerancia de David W. Griffith (1916) y escribió para actores como Douglas Fairbanks. A la vez seguía escribiendo en revistas como Vanity Fair y Harper’s Bazaar y en 1926 escribió su novela más famosa: Los caballeros las prefieren rubias. Loos escribió 6 novelas en total, varias obras de teatro y sobre todo fue guionista pues trabajó tanto en el cine mudo como en el sonoro en 140 producciones.

Anita Loos y Jean Harlow en el rodaje de Red headed woman (Jack Conway, 1932)

Dorothy Parker fue otra de las escritoras que pasó en Hollywood varias temporadas. Amiga de Anita Loos y de Lillian Hellma, Dorothy Parker era ya una reputada escritora neoyorkina cuando llegó a la soleada California acompañando a su marido, el actor Alan Campbell, en 1934. Su primer guion fue para la película de William A. Wellman, Ha nacido una estrella (1937), por el que obtuvo su primera nominación a los Oscar. Su segunda nominación fue en 1948 por el argumento de Una mujer destruida (Stuart Heisler, 1947). Dorothy Parker trabajó en 17 películas, unas veces como guionista, otras como escritora de diálogos adicionales como hizo en La loba de William Wyler (1941) basada en la obra de su amiga Lillian Hellman.

Dorothy Parker en 1939

ESCRITORAS GUIONISTAS EUROPEAS

En Europa, también hubo escritoras que terminaron escribiendo guiones y trabajando en el cine en las primeras décadas del cinematógrafo. Dos de los países europeos con una mayor producción cinematográfica en los años del cine mudo fueron Rusia y Alemania y de ahí son las dos escritoras de las que vamos a hablar.

Durante la década de 1910, los productores rusos siguieron el ejemplo de lo que estaban haciendo otras cinematografías extranjeras y se pusieron en contacto con escritores para que les escribieran los guiones. Generalmente comenzaban con la adaptación de alguna de sus propias obras (relatos, novelas, obras de teatro…) para luego pasarse a las adaptaciones e incluso a los guiones originales. Este fue el caso de Anna Mar que adaptó un cuento suyo para su primer guion: Lyulya Bek, Anna Mar había comenzado a escribir para revistas y periódicos. Su vida fue muy corta, pues se suicidó en 1917 con 30 años de edad, tras haber publicado la novela que llevaba años escribiendo, Woman on the Cross/Zhenschina na kreste, con claros tintes autobiográficos.

Anna Mar

Anna Mar escribió guiones para los estudios de cine más importantes de la época como Akz. o-vo A. Khanzhonkov, T/d Perskii, T-vo Kinoiskusstvo, Argo, Biofilm o Ekran. Y si observamos los carteles de algunas de las películas que escribió podemos ver la importancia y el prestitigio de su trabajo como guionista pues su nombre aparecía a veces más destacado que el del reparto actoral. Tanto en su obra literaria como en la cinematográfica, Mar puso el foco en la condición de las mujeres y los retos que tenían que afrontar en la sociedad.

La última escritora de la que hablaremos es mucho más conocida: Thea von Harbou, guionista de clásicos del cine alemán como Metropolis, (Fritz Lang, 1927), M, el vampiro de Düsseldorf (Fritz Lang, 1931) o El testamento del Dr. Mabuse (Fritz Lang, 1933). Von Harbou comenzó como actriz siendo muy joven, pero ya en 1917 cuando se mudó a Berlín con su primer marido, comenzó a escribir. Sus novelas eran sobre todo épicas y mitológicas en las que exaltaba a los héroes y leyendas germánicos. En 1920, el director Joe May, le pide que escriba el guion basado en uno de sus textos: Die Legende von der heiligen Simplicia. Será su primer guion de cine.

Fritz Lang y Thea von Harbou

Von Harbou se convertiría en una de las guionistas más importantes del cine alemán y su contribución a la cinematografía en tiempos de la República de Weimar es innegable. Sus mejores trabajos los realizó junto a Fritz Lang en las películas que ya hemos mencionado, pero también trabajó para cineastas como F.W.Murnau o Carl Dreyer entre otros. La figura de Thea von Harbou, sin embargo, siempre ha quedado eclipsada por sus simpatías hacia el partido nazi. Escribió muchos guiones durante el gobierno de Hitler ensalzando los valores del partido. Cuando terminó la guerra fue internada en un campo de prisioneros británico y al salir trabajó como trümmerfrau (mujeres que ayudaron a la reconstrucción de las ciudades alemanas destruidas por los bombardeos aliados).

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