Sally Menke, la montadora que creó escuela

Uno de los mejores momentos de la historia del cine es la escena inicial de Malditos bastardos (Quentin Tarantino, 2009), es una escena llena de tensión y suspense en la que el montaje es fundamental, es la clave para que funcione. Desde que la vi me cautivó, me pareció sublime y la persona encargada de esa maravilla del cine fue Sally Menke, la montadora inseparable de Quentin Tarantino. Hasta ella misma era consciente de que fue lo mejor que hicieron juntos.

Denis Ménochet y Christoph Waltz en la secuencia inicial de Malditos bastardos

Tarantino y Menke enseguida se entendieron, desde Reservoir dogs (1992), y montó todos los trabajos del cineasta. De hecho, el director siempre hacía que sus actores le grabasen un mensaje a Sally durante el rodaje, para que luego ella lo viera en la soledad de su sala de montaje y se sintiera parte del equipo. Su relación profesional fue muy estrecha y juntos definieron el estilo Tarantino desde el primer fotograma de la primera película del director.

SU CARRERA

Menke nació en Nueva York, su madre era profesora y su padre trabajaba en la Universidad de Clemson. Ella se graduó en Florida en 1972 y volvió para estudiar en el programa de cine de la Tisch School of the Arts de la Universidad de Nueva York. Allí se graduó en Cine cinco años después y comenzó a interesarse por el montaje.

Profesionalmente comenzó editando documentales para la CBS. Trabajar con documentales le ayudó a entender el control que tenían los montadores y descubrió cómo dar significado a las imágenes que le llegaban en bruto. Le encantaba manipular la película físicamente.

El primer largometraje en el que trabajó fue Cold Feet una comedia de 1983. Sin embargo, hasta 1990 no volvió a trabajar en el cine, cuando consiguió trabajar como montadora en Las torugas ninja (Steve Barron, 1990). Durante la década de los 90, y tras comenzar su colaboración con Tarantino, Menke trabajó en varias películas. Se encargó del montaje de El cielo y la tierra de Oliver Stone (1994), dos años después trabajó con Lee Tamahori montando Mulholland Falls (1996) y también montó dos de las películas que dirigió en aquellos años el actor Billy Bob Thorton:  Todos los caballos bellos (2000), de la que también fue productora ejecutiva, y Daddy and Them (2001). La última película en la que trabajó fue Peacock (Michael Lander, 2010).

Sally Menke desarrolló su propia manera de trabajar, intentaba mirar todos los días el material que se iba filmando para poder entender hacia dónde quería ir el director. Ese exhaustivo visionado le ayudaba a concentrarse en los detalles que construían el personaje y el subtexto de la escena. Para ubicar al personaje elegía un punto dónde todo el material confluía, ella lo llamaba “toma maestra” que podía estar en cualquier parte y que para ella constituía el corazón de la escena.

SALLY Y QUENTIN

Todo comenzó cuando el debutante Tarantino buscaba un montador barato para su primera película. Sally se puso en contacto con él y el director le envió el guion de Reservoir Dogs. Sally era muy fan del cine de Scorsese, sobre todo porque trabajaba con una montadora, Thelma Schoonmaker, y cuando leyó el guion le recordó mucho al estilo de Scorsese. Poco después, además, supo que Harvey Keitel participaba en el proyecto así que supo que deseaba y quería más que nada en el mundo conseguir ese trabajo. Menke estaba en Canadá haciendo senderismo, pero no pudo aguantar la espera y desde la primera cabina que encontró llamó a Los Ángeles: “Me confirmaron que el trabajo era mío, solté un grito que resonó en toda la montaña.”

Quentin Tarantino y Sally Menke

Desde entonces, Tarantino se convirtió en su Scorsese pues trabajó con él en todas sus películas, desde la primera, Reservoir Dogs (1992), a Malditos bastardos (2009), en total 8 filmes que supusieron una extraordinaria filmografía en la que Sally Menke fue parte fundamental a la hora de crear el particular estilo de Tarantino, escenas lentas llenas de diálogos mezcladas con slow motion y escenas frenéticas de acción. Para el cineasta, la relación con su montadora fue fundamental pues la labor entre ambos tenía que ser muy estrecha y ella se convirtió, según palabras del propio director, en su única verdadera colaboradora.

Ella misma reconocía que conectaron enseguida a nivel creativo. “Editar se basa en intuir el tono de la escena y tienes que estar en sintonía con el director”, decía Menke. Y añadía: “Nosotros tenemos tanta confianza que él me da las indicaciones, yo las reúno y apenas hay interferencias.”

Montadora y director estudiaban otros filmes, dependiendo de la película o incluso escena en la que estuvieran trabajando, para imitar re contextualizando el lenguaje de la película para que parezca fresco dentro del nuevo género. Muchas veces, la música marcaba el propio montaje de la escena que Sally adaptaba a la canción que se utilizara, como ocurrió en la icónica escena del concurso de baile de Pulp Fiction.

Uma Thurman (Mia Wallace) y John Travolta (Vincent Vega)

Menke utilizaba la influencia que tenía en ella el trabajo de Schoonmaker en las películas de Scorsese del que aprendió a colapsar el tiempo de la acción a la vez que lanzaba a los personajes a través de la escena. Todo estaba en la tensión que se crea para poder seguir el arco emocional que desarrolla el personaje dentro de la escena.

Por sus trabajos con Tarantino Sally Menke recibió numerosas nominaciones a los premios más importantes, aunque siempre se le resistieron. Entre otros obtuvo dos nominaciones a los premios de la Academia (los Oscars) por Pulp Fiction y Malditos bastardos y también a los BAFTAS británicos por Pulp Fiction, Kill Bill y Malditos bastardos.

Sally Menke con Betsy Heimann, diseñadora de vestuario de Pulp Fiction

La última película en la que trabajaron juntos fue Malditos bastardos, tras su muerte, recogió el testigo Fred Ruskin que había trabajado con ella en el departamento de edición de las anteriores películas del director. Tarantino le dedicó Django desencadenado (2012) el primer filme que hizo sin ella.

SU LEGADO

Sally Menke fue seleccionada como miembro del American Cinema Editors y, en 2012, Pulp Fiction fue la décimo octava película con mejor montaje de la historia en el listado que  elaboró el sindicato de montadores (Motion Picture Editors Guild) de las 75 películas con mejor montaje. El Instituto de Sundance, creó tras su muerte, una beca de edición en su honor. Sally Menke nos dejó un 27 de septiembre hace ya once años. Salió a hacer senderismo con su perro por las afueras de Los Ángeles, fue uno de los días más calurosos que se han registrado en la zona y Menke fue hallada al día siguiente en la montaña con su perro que no se había separado de su lado. Se había ido, demasiado pronto, una leyenda oculta del cine. Como ella misma dijo: “Los montadores somos los héroes ocultos de las películas y me gusta que sea así.”

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