Muchachas de uniforme está considerada la primera película que habla de una relación lésbica en la historia del cine. Es de 1931, está dirigida por una mujer, Leontine Sagan, basada en la novela de otra mujer Christa Winsloe, además, el reparto es íntegramente femenino. Estamos ante una película histórica en cuanto a concepción y temática. La historia se desarrolla en un estricto internado de chicas en el año 1910. A él llega Manuela, una huérfana, a la que su tía interna en el colegio. Manuela se enamorará de una de sus profesoras, Fräulein von Bernburg, lo que perturbará la estabilidad del centro.

La película no solo apunta a esta relación como la única relación lésbica del filme, hay juegos sutiles de caricias y miradas entre algunas alumnas y también se menciona el hecho de que Manuela no es la única estudiante que se ha enamorado de Fräulein von Bernburg, una figura que bascula entre lo maternal y lo erótico y que basa sus métodos en la comprensión y el compañerismo más que en la disciplina férrea que impone la directora de la institución. Más allá del lesbianismo, también se ha querido interpretar como una crítica al autoritarismo y la férrea disciplina prusiana.

La película fue algo excepcional, pero se puede entender que fuera en Alemania donde se rodase un filme así pues fue concebida en una época en la que los movimientos sociales estaban en ebullición en Alemania. Durante el periodo de entreguerras el país fue vanguardia de movimientos artísticos pero también sociales. Surgieron diversas organizaciones que luchaban por los derechos de las mujeres, así como organizaciones de personas homosexuales y grupos de lucha de trabajadores, grupos que luego sufrieron, en primera instancia, la represión del nazismo. Probablemente era el momento y el país adecuado para una película fundacional, convertida en filme de culto.
El filme es un canto a la sororidad y la hermandad entre las mujeres, más allá de la relación lésbica, pues la relación entre las alumnas, a pesar de que pueda haber ciertas tensiones propias de la convivencia, éstas quedan en mera anécdota y prima el compañerismo entre las estudiantes. De esta manera no se pone el foco en las rivalidades, sino en el respeto y la armonía entre ellas. El erotismo planea durante todo el metraje, un erotismo que acoge la diversidad en las orientaciones sexuales, es decir, no solo hay atracción hacia el propio sexo femenino, sino que también se refleja la heterosexualidad y bisexualidad de algunas alumnas. De este modo queda expuesto el deseo erótico femenino, generalmente censurado y desvirtuado. En esta película las mujeres son sujetos deseantes, no cuerpos deseados.

En cuanto a la historia principal, cabe señalar que es la joven la que se enamora de una mujer adulta que además es culta, bella y admirable. El personaje de Fräulein von Bernburg es un personaje que encarna la modernidad, la nueva sociedad, los nuevos métodos de educación, la nueva mentalidad del siglo XX, frente al personaje de la directora que encarna el antiguo régimen, el inmovilismo y los valores caducos. Frente al adoctrinamiento de la enseñanza femenina en el que se forma a la chicas como futuras esposas y madres de soldados prusianos, Fräulein von Bernburg es una figura progresista que quiere formar a mujeres modernas, autónomas e independientes.
LAS RESPONSABLES
Como apuntábamos al principio, la gestación del proyecto es eminentemente femenina, el texto en el que se basa es de una escritora y la persona que se encarga de la dirección también es una mujer. Muchachas de uniforme es una adaptación de la novela de basada en la obra de teatro Gestern und heute (Ayer y Hoy) de Christa Winsloe. Christa Winsloe era una escritora y escultora austríaca que cosechó un enorme éxito con esta obra de teatro que sirvió de base para la película y que luego ella misma reconvirtió en la novela La niña Manuela. Winsloe era abiertamente lesbiana y fue asidua de la vida intelectual de Berlín durante la República de Weimar. Ella misma admite que su obra y su novela tienen tintes autobiográficos, no tanto en cuanto a hechos concretos sino a su propia experiencia en el descubrimiento de su homosexualidad en una época en la que no era fácil asumir dicha condición y mucho menos mostrarla.
La directora, Leontine Sagan, era una reputada actriz y directora teatral. Se formó en los círculos artísticos de Berlín donde estudió en la escuela teatral de Max Reinhardt. Muchachas de uniforme fue su primera película como directora. Cuando se exilió a Inglaterra dirigió Men of Tomorrow para el productor Alexander Korda, pero su carrera en el cine terminó ahí y regresó al teatro. Fue la primera productora teatral de Drury Lane en Londres.
ÉXITO E INFLUENCIA
La película fue un gran éxito tanto en Alemania como en los países donde se estrenó, Gran Bretaña, Japón, México, Estados Unidos. Tanto fue así, cuando la guionista Salka Viertel (que había conocido a Leontine Sagan en la Neue Wiener Buhne), presentó su guión de La reina Cristina de Suecia a Irving Thalberg, este se entusiasmó ante la posibilidad de tener en sus manos un futuro éxito como el que había tenido Muchachas de uniforme. En el guion de Viertel, la relación entre la reina Cristina y su ayuda de cámara estaba mucho más que sugerida y no dejaba lugar a dudas. Sin embargo, el director de la película, Rouben Mamoulian, apoyado por el director de producción, quitó toda referencia a la posible orientación lésbica de la reina Cristina y quedó bastante descafeinada con respecto al guion original de Viertel. Por otro lado, en Alemania, le sucedieron algunos otros largometrajes en los que las relaciones entre mujeres eran el centro de la trama como Acht Mädels im Boot (Eight Girls in a Boat, 1932) and Anna and Elizabeth (1933), esta última fue prohibida por los nazis después de la noche de su estreno.

La película era arriesgada y atrevida, si bien se produjo con intención comercial y fue un éxito de taquilla. Muchachas de uniforme fue censurada en Alemania y prohibida cuando el nacionalsocialismo llegó al poder. El metraje sufrió varios cortes y nunca se ha llegado a recuperar el montaje original. En Estados Unidos, incluso, se llegó a cambiar el final y Manuela se suicida al final de la cinta. Muchachas de uniforme ganó el premio del público en el Festival de Cine de Venecia en 1932 y en Japón el premio Kinema Junpo por la mejor película en lengua extranjera en 1934. Además tuvo una excelente recaudación y fue objeto de un remake en 1958 dirigido por Géza von Radványi y protagonizado por Romy Schneider, Lilli Palmer y Therese Giehse.


